
Los mosquitos utilizan señales químicas para localizar a las personas, siendo el dióxido de carbono que exhalamos uno de los principales atractores. También influyen la temperatura corporal y ciertos olores naturales de la piel.
Su actividad aumenta especialmente al atardecer y durante la noche.
Tip: Reforzar la protección en dormitorios y espacios interiores durante horarios de mayor actividad.